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Baile Folklorico

October 18, 2017

Culture is expressed in many forms: art, food, language, music; but for these women, culture comes in the shape of an intricate and competitive dance that encompasses several cultures from different regions in Mexico.

 

 

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In English

The church bells ring twice. The smell of horchata and pupusas fill the plaza, which is alive and bustling with excitement. The Sunday afternoon air is hot and unforgiving, but that doesn’t stop the Paquiyollotzin (meaning “joyful heart” in Nahuatl, an Aztecan language) dancers from entertaining the lively audience with a series of intricate dances, donning bright and exuberant Jalisco dresses. The Health Fair, following Saint Vincent de Paul Church’s Sunday mass and kickstarting the church’s Day of the Dead celebrations, is a day full of festivities, most notably four different dances — all part of the Ballet Folklorico, each representing various states and their traditions within the Mexican culture — that are presented. The performers, ranging from young children to grown adults, dance with passion and joyous expressions that are contiguous to the viewers, watching in awe.

   Senior Esmeralda Barocio, a dancer for Paquiyollotzin, commented on why she participates in the dance.

   “The reason I do it is because it helps with stress; it’s like a second family. I love the people who dance and it’s just really fun to get out there and [do] presentations,” said Barocio.

   The dances are mesmerizing, captivating the audience and passersby alike with their animated movements, colorful costumes, and upbeat music. The Jarabe Tapatío dance, in particular, represents the theme of courtship and coquetry. Jarabe Tapatío, also known as the Mexican hat dance, originated in the Mexican state of Jalisco and is known for its playful and rhythmic dancing. Several other regional dances of Mexico are taught and performed by the members of the Paquiyollotzin group as well.

   The group is not currently participating in any competitions. However, that does not dull their motivation to keep practicing and performing. Barocio describes how competitions differ from traditional presentations.

   “If we ever dance at a fair, there’s other dancers too from a different group, so it [can be] competitive. When we dance at the Butter and Eggs parade, that’s competitive, so when we’re in front of the judges we try to do the best we can,” Barocio said. “Usually, we don’t see it as something competitive, we see it as something we do for fun, something exciting to do.”

   The dancers’ coach, Juan Gonzalez, has been teaching for about five years. Before teaching, Gonzalez participated in competitions and performances alongside his current students as a dancer with the group. Gonzalez explained that with so many new members, competition is still far away, as he believes his dancers are not yet at the skill level required, but hopes they can get there with hard work and a lot of practice.

     “[We practice] two times a week, sometimes three. We try to practice at least two hours every day,” said Gonzalez. Sometimes we need more, but when it’s a big group, it’s hard to be on the same page and have everything [done] in the same day because the levels are different. I am thinking about starting another class just for starters.”

   However, practice is not the only key to being a successful dancer, according to Gonzalez.

   “You need to feel the passion, you need to really like what you are doing, or you are not going to trust it. You are in front of the public; people are watching you,” Gonzalez said.

   The dancers spend hours each week dedicated to learning the intricate footwork and ornate movements that coalesce in each dance, mastering the detailed approach to presenting the dances while also creating an entertaining and culturally educational opportunity for the community. Barocio explains how an intimate and familiar environment is created through the group’s dynamic.

   “It brings us all together as a family. Everyone who’s there comes from different parts of Mexico, but when we’re all dancing the same dance it brings us all together, lets us know that we’re all the same,” said Barocio.

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    En español

    Las campanas de la iglesia suenan, el olor de horchata y pupusas llenan la plaza que está viva y llena de emoción. El primer domingo de octubre por la tarde el clima era caluroso e  implacable, pero eso no detuvo a los bailarines del grupo folklórico Paquiyollotzin–que significa “corazón alegre” en Náhuatl, un lenguaje Azteca–para alegrar al público con una serie de complejos bailes y vestidos brillantes y exuberantes del estado de Jalisco. La Feria de la Salud, que se ofreció después de la misa dominical de la Iglesia de San Vicente de Paúl, y el inicio de las celebraciones del Día de los Muertos es un día lleno de festividades. Paquiyollotzin es reconocido a través del Condado de Sonoma por la riqueza de sus bailes folklóricos, los cuales representan las culturas y tradiciones de varios estados de México. Los bailarines los forman tanto niños como adultos, quienes bailan con pasión y expresiones alegres que contagian al público que los admira y aplaude con entusiasmo y asombro.

       Esmeralda Barocio, bailarina de Paquiyollotzin, comenta por qué participa en el baile. “La razón por la que lo hago es porque ayuda con el estrés; es como una segunda familia. Me encanta la gente que baila y es muy divertido salir y hacer presentaciones,” dice Barocio.

       Los bailes son fascinantes, cautivan al público y a los transeúntes con sus movimientos animados, trajes coloridos y música radiante. La danza de El jarabe tapatío en particular representa el tema del noviazgo y la coquetería. El jarabe tapatío, también conocido en los Estados Unidos como El baile del sombrero mexicano, se originó en el estado mexicano de Jalisco, y es famoso por su baile lúdico y rítmico. Existe una gran variedad de bailes regionales de México que son artísticamente representados  por los miembros del grupo de Paquiyollotzin también.

       El grupo no está participando en ninguna competición; sin embargo, eso no impide su motivación para seguir practicando y actuando con soltura y pasión. Barocio describe cómo las competiciones difieren de las presentaciones tradicionales. “Si alguna vez bailamos en una feria, hay otros bailarines también de un grupo diferente, por lo que [puede ser] competitivo. Cuando bailamos en el desfile de la Mantequilla y los Huevos, eso es competitivo, así que cuando estamos frente a los jueces tratamos de hacer lo mejor que podemos,” Barocio, y continúa, “ Normalmente no lo vemos como algo competitivo, lo vemos como algo que hacemos por diversión, algo emocionante que hacer.”

       El entrenador de los bailarines, Juan González, ha estado enseñando durante unos cinco años. Antes de enseñar, González participó en concursos y actuaciones junto a sus actuales estudiantes como bailarín con el grupo. González explica que con tantos nuevos miembros, aún les falta llegar a un nivel más competitivo ya que cree que sus bailarines aún no tiene la habilidad requerida, pero espera que puedan llegar allí con mucha práctica y esfuerzo.

       “[Practicamos] dos veces a la semana, a veces tres. Intentamos practicar al menos dos horas al día. A veces necesitamos más, pero cuando es un grupo grande, es difícil que todos se acoplen al mismo paso y estar preparados en el mismo día porque los niveles son diferentes. Estoy pensando en comenzar otra clase sólo para principiantes,” dice González.

       Sin embargo, la práctica no es la única clave para ser un bailarín exitoso, según González. “Usted necesita sentir la pasión, usted necesita realmente sentir gusto de lo que usted está haciendo, o usted no va a confiar en lo que está usted haciendo, cuando está frente al público y la gente lo está mirando,” dice González.

       Los bailarines pasan horas cada semana dedicados a aprender el intrincado juego de pies y movimientos ornamentados que se unen en cada baile. Los bailarines se enfocan hasta dominar los detallados pasos para presentar las danzas. A la misma vez, crean una oportunidad entretenida y culturalmente rica para la comunidad. Barocio explica cómo se crea un ambiente íntimo y familiar a través de la dinámica del grupo.

       “[El baile] nos une como una familia. Todos los que están allí vienen de diferentes partes de México. Sin embargo, cuando estamos todos bailando el mismo baile, esto nos une y nos hace saber que somos todos iguales,” dice Barocio.

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